139 AÑOS DE LA ANR: UNA HISTORIA DE PARAGUAY, DE SUS HOMBRES, SUS LUCHAS Y SU DESTINO
11 de septiembre de 1887 – 11 de septiembre de 2026 A 139 años de su fundación, la Asociación Nacional Republicana forma parte inseparable de la historia política del Paraguay. Desde Bernardino Caballero hasta nuestros días, el Partido Colorado atravesó guerras, crisis, dictaduras, derrotas y transiciones, construyendo una trayectoria marcada por grandes protagonismos, victorias electorales, contradicciones y desafíos que siguen vigentes.
Hay instituciones que nacen en circunstancias ordinarias y otras que nacen cuando una nación intenta levantarse de sus propias ruinas. La Asociación Nacional Republicana nació en el Paraguay de la posguerra, en un país que todavía cargaba las heridas profundas de la Guerra de la Triple Alianza y que buscaba reconstruirse política, económica y socialmente.
El 25 de agosto de 1887, en la casa del general Bernardino Caballero, comenzó a tomar forma aquella organización política. El 11 de septiembre quedó formalmente constituida la Asociación Nacional Republicana, con Caballero como presidente y José Segundo Decoud como una de las principales figuras de su organización y pensamiento.
Han transcurrido 139 años.
Y pocas organizaciones políticas pueden mirar hacia atrás y encontrar una historia tan extensa, compleja, contradictoria y, al mismo tiempo, tan profundamente vinculada con la historia de su propio país.
BERNARDINO CABALLERO Y LOS HOMBRES DE LA FUNDACIÓN
Caballero no fue solamente el fundador de un partido. Fue soldado, general, héroe de la Guerra Grande, presidente de la República y protagonista de la reconstrucción nacional.
A su lado estuvo una generación de hombres que entendieron que el Paraguay necesitaba reconstruir también sus instituciones políticas. Entre ellos sobresalió José Segundo Decoud, intelectual, periodista, diplomático y uno de los principales organizadores civiles de la nueva agrupación.
Junto a ellos quedaron vinculados a los primeros tiempos del coloradismo nombres como Higinio Uriarte, Juan Gualberto González, Juan Bautista Egusquiza, Cándido Bareiro y Emilio Aceval.
La ANR comenzó así su larga marcha por la historia paraguaya.
DE LA RECONSTRUCCIÓN A LA LUCHA POR EL PODER
El Partido Colorado gobernó durante buena parte de las primeras décadas de la República posterior a la guerra. En 1904 perdió el poder y comenzó un largo período de oposición.
Pero una de las características que marcarían para siempre a la ANR fue precisamente su capacidad de sobrevivir.
En 1947, después de la Guerra Civil, los colorados regresaron al gobierno. Comenzó entonces uno de los períodos de mayor predominio político de la historia paraguaya.
Por sus filas pasaron presidentes y dirigentes que dejaron distintas huellas: Juan Natalicio González, intelectual y escritor; Federico Chaves; Higinio Morínigo, figura decisiva de la convulsionada década de 1940; y posteriormente una generación que conduciría al país durante décadas.
STROESSNER: UNA PÁGINA QUE EXIGE MEMORIA Y AUTOCRÍTICA
La historia colorada tiene también una de sus páginas más difíciles en Alfredo Stroessner.
Stroessner, colorado y presidente de la República entre 1954 y 1989, encabezó un gobierno que se extendió durante 35 años, convirtiéndose en uno de los regímenes más prolongados de América del Sur.
Su gobierno dejó obras de infraestructura, crecimiento económico en determinados períodos y una fuerte transformación material del país. Pero esos aspectos no pueden relativizar el carácter autoritario de aquel régimen, la persecución política, las restricciones a las libertades y las violaciones de derechos humanos que forman parte de esa etapa.
Mirar esa historia con serenidad también es una forma de honrar al partido.
Un partido centenario no necesita esconder sus sombras para reivindicar sus luces.
Necesita aprender de ambas.
La caída de Stroessner en 1989 abrió una nueva etapa. Y otra paradoja histórica quedó escrita: quien encabezó aquel cambio fue también un colorado, el general Andrés Rodríguez.
DE LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA AL SIGLO XXI
Rodríguez inició la transición y posteriormente llegaron Juan Carlos Wasmosy, primer presidente civil electo después del stronismo; Raúl Cubas Grau; Luis Ángel González Macchi; y Nicanor Duarte Frutos, quien representó en su momento una nueva generación del liderazgo colorado.
En 2008 ocurrió lo que durante décadas parecía improbable: la ANR perdió la Presidencia de la República, pero cinco años después volvió al poder.
Horacio Cartes ganó las elecciones de 2013. Posteriormente la Presidencia quedó en manos de Mario Abdo Benítez y, desde 2023, de Santiago Peña.
La historia reciente volvió a confirmar una característica esencial del coloradismo: su extraordinaria capacidad de reorganización, vocación de poder, unión en el descenso y supervivencia electoral.
LOS HOMBRES QUE MARCARON UNA HISTORIA
Sería imposible resumir 139 años en una lista, pero algunos nombres resultan inevitables.
Bernardino Caballero, por la fundación; José Segundo Decoud, por el pensamiento y la organización inicial; Juan Gualberto González, Cándido Bareiro, Juan Bautista Egusquiza y Emilio Aceval, por la consolidación de la primera etapa.
Juan Natalicio González, por su dimensión intelectual; Higinio Morínigo y Federico Chaves, por su protagonismo en la etapa previa y posterior al retorno colorado de 1947.
Alfredo Stroessner, por haber encabezado el período más prolongado y controvertido de poder colorado.
Andrés Rodríguez, por conducir la ruptura con el régimen y la apertura democrática.
Wasmosy, Cubas, González Macchi y Duarte Frutos, por protagonizar la compleja Transición; y, en las últimas décadas, Horacio Cartes, Mario Abdo Benítez y Santiago Peña, como expresiones de las distintas corrientes y generaciones que disputaron y condujeron el partido.
LOS RÉCORDS DE UNA ORGANIZACIÓN EXCEPCIONAL
La ANR posee algunos registros políticos extraordinarios. Es uno de los partidos políticos más antiguos de América que continúa vigente y ejerciendo un papel central y protagónico en la vida nacional.
Es, indiscutiblemente, el partido que durante más tiempo ha ocupado la Presidencia de la República del Paraguay.
Su estructura territorial, construida durante generaciones alrededor de las seccionales y organizaciones partidarias, constituye la red política más extensa del país.
Y existe un dato especialmente llamativo en la comparación sudamericana: los 35 años del régimen de Stroessner constituyen la dictadura más prolongada de la historia contemporánea de América del Sur.
Pero quizá el mayor récord no sea estrictamente estadístico.
Es su capacidad de sobrevivir a guerras civiles, derrotas electorales, crisis internas, cambios de régimen, dictaduras, transiciones democráticas y alternancias en el poder.
139 AÑOS DESPUÉS: ¿QUÉ SIGNIFICA LA ANR?
Hoy, la Asociación Nacional Republicana ya no puede ser comprendida solamente desde sus victorias electorales ni desde sus viejas estructuras, y 139 años después, el desafío es mayor.
La ANR debe preguntarse qué significa ser colorado en el Paraguay del siglo XXI; cómo conservar una identidad histórica sin convertirla en nostalgia; cómo defender los valores que dieron origen a la organización y, al mismo tiempo, responder a las exigencias de una sociedad diferente.
El Paraguay de 1887 no existe más.
Tampoco existe el Paraguay de 1947, ni el de 1954, ni el de 1989.
Existe el Paraguay de hoy: más joven, más conectado, más exigente y menos dispuesto a aceptar respuestas del pasado para problemas del presente.
Por eso, celebrar 139 años no debería significar afirmar que todo fue perfecto.
Significa reconocer una historia con sus grandezas y sus errores, con sus victorias y sus derrotas, con hombres que honraron la política y con decisiones que la historia ha juzgado con severidad.
Un partido que ha sobrevivido 139 años tiene la obligación de mirar hacia adelante.
Si Bernardino Caballero pudiera contemplar hoy aquella pequeña organización nacida en su casa en 1887 y verla convertida en una de las fuerzas políticas más importantes y longevas de América, probablemente comprendería que aquella semilla sobrevivió mucho más allá de la generación que la plantó.
FELICIDADES, PARTIDO COLORADO
El 25 de agosto de 1887, en la casa del general Bernardino Caballero, comenzó a tomar forma aquella organización política. El 11 de septiembre quedó formalmente constituida la Asociación Nacional Republicana, con Caballero como presidente y José Segundo Decoud como una de las principales figuras de su organización y pensamiento.
Han transcurrido 139 años.
Y pocas organizaciones políticas pueden mirar hacia atrás y encontrar una historia tan extensa, compleja, contradictoria y, al mismo tiempo, tan profundamente vinculada con la historia de su propio país.
BERNARDINO CABALLERO Y LOS HOMBRES DE LA FUNDACIÓN
Caballero no fue solamente el fundador de un partido. Fue soldado, general, héroe de la Guerra Grande, presidente de la República y protagonista de la reconstrucción nacional.
A su lado estuvo una generación de hombres que entendieron que el Paraguay necesitaba reconstruir también sus instituciones políticas. Entre ellos sobresalió José Segundo Decoud, intelectual, periodista, diplomático y uno de los principales organizadores civiles de la nueva agrupación.
Junto a ellos quedaron vinculados a los primeros tiempos del coloradismo nombres como Higinio Uriarte, Juan Gualberto González, Juan Bautista Egusquiza, Cándido Bareiro y Emilio Aceval.
La ANR comenzó así su larga marcha por la historia paraguaya.
DE LA RECONSTRUCCIÓN A LA LUCHA POR EL PODER
El Partido Colorado gobernó durante buena parte de las primeras décadas de la República posterior a la guerra. En 1904 perdió el poder y comenzó un largo período de oposición.
Pero una de las características que marcarían para siempre a la ANR fue precisamente su capacidad de sobrevivir.
En 1947, después de la Guerra Civil, los colorados regresaron al gobierno. Comenzó entonces uno de los períodos de mayor predominio político de la historia paraguaya.
Por sus filas pasaron presidentes y dirigentes que dejaron distintas huellas: Juan Natalicio González, intelectual y escritor; Federico Chaves; Higinio Morínigo, figura decisiva de la convulsionada década de 1940; y posteriormente una generación que conduciría al país durante décadas.
STROESSNER: UNA PÁGINA QUE EXIGE MEMORIA Y AUTOCRÍTICA
La historia colorada tiene también una de sus páginas más difíciles en Alfredo Stroessner.
Stroessner, colorado y presidente de la República entre 1954 y 1989, encabezó un gobierno que se extendió durante 35 años, convirtiéndose en uno de los regímenes más prolongados de América del Sur.
Su gobierno dejó obras de infraestructura, crecimiento económico en determinados períodos y una fuerte transformación material del país. Pero esos aspectos no pueden relativizar el carácter autoritario de aquel régimen, la persecución política, las restricciones a las libertades y las violaciones de derechos humanos que forman parte de esa etapa.
Mirar esa historia con serenidad también es una forma de honrar al partido.
Un partido centenario no necesita esconder sus sombras para reivindicar sus luces.
Necesita aprender de ambas.
La caída de Stroessner en 1989 abrió una nueva etapa. Y otra paradoja histórica quedó escrita: quien encabezó aquel cambio fue también un colorado, el general Andrés Rodríguez.
DE LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA AL SIGLO XXI
Rodríguez inició la transición y posteriormente llegaron Juan Carlos Wasmosy, primer presidente civil electo después del stronismo; Raúl Cubas Grau; Luis Ángel González Macchi; y Nicanor Duarte Frutos, quien representó en su momento una nueva generación del liderazgo colorado.
En 2008 ocurrió lo que durante décadas parecía improbable: la ANR perdió la Presidencia de la República, pero cinco años después volvió al poder.
Horacio Cartes ganó las elecciones de 2013. Posteriormente la Presidencia quedó en manos de Mario Abdo Benítez y, desde 2023, de Santiago Peña.
La historia reciente volvió a confirmar una característica esencial del coloradismo: su extraordinaria capacidad de reorganización, vocación de poder, unión en el descenso y supervivencia electoral.
LOS HOMBRES QUE MARCARON UNA HISTORIA
Sería imposible resumir 139 años en una lista, pero algunos nombres resultan inevitables.
Bernardino Caballero, por la fundación; José Segundo Decoud, por el pensamiento y la organización inicial; Juan Gualberto González, Cándido Bareiro, Juan Bautista Egusquiza y Emilio Aceval, por la consolidación de la primera etapa.
Juan Natalicio González, por su dimensión intelectual; Higinio Morínigo y Federico Chaves, por su protagonismo en la etapa previa y posterior al retorno colorado de 1947.
Alfredo Stroessner, por haber encabezado el período más prolongado y controvertido de poder colorado.
Andrés Rodríguez, por conducir la ruptura con el régimen y la apertura democrática.
Wasmosy, Cubas, González Macchi y Duarte Frutos, por protagonizar la compleja Transición; y, en las últimas décadas, Horacio Cartes, Mario Abdo Benítez y Santiago Peña, como expresiones de las distintas corrientes y generaciones que disputaron y condujeron el partido.
LOS RÉCORDS DE UNA ORGANIZACIÓN EXCEPCIONAL
La ANR posee algunos registros políticos extraordinarios. Es uno de los partidos políticos más antiguos de América que continúa vigente y ejerciendo un papel central y protagónico en la vida nacional.
Es, indiscutiblemente, el partido que durante más tiempo ha ocupado la Presidencia de la República del Paraguay.
Su estructura territorial, construida durante generaciones alrededor de las seccionales y organizaciones partidarias, constituye la red política más extensa del país.
Y existe un dato especialmente llamativo en la comparación sudamericana: los 35 años del régimen de Stroessner constituyen la dictadura más prolongada de la historia contemporánea de América del Sur.
Pero quizá el mayor récord no sea estrictamente estadístico.
Es su capacidad de sobrevivir a guerras civiles, derrotas electorales, crisis internas, cambios de régimen, dictaduras, transiciones democráticas y alternancias en el poder.
139 AÑOS DESPUÉS: ¿QUÉ SIGNIFICA LA ANR?
Hoy, la Asociación Nacional Republicana ya no puede ser comprendida solamente desde sus victorias electorales ni desde sus viejas estructuras, y 139 años después, el desafío es mayor.
La ANR debe preguntarse qué significa ser colorado en el Paraguay del siglo XXI; cómo conservar una identidad histórica sin convertirla en nostalgia; cómo defender los valores que dieron origen a la organización y, al mismo tiempo, responder a las exigencias de una sociedad diferente.
El Paraguay de 1887 no existe más.
Tampoco existe el Paraguay de 1947, ni el de 1954, ni el de 1989.
Existe el Paraguay de hoy: más joven, más conectado, más exigente y menos dispuesto a aceptar respuestas del pasado para problemas del presente.
Por eso, celebrar 139 años no debería significar afirmar que todo fue perfecto.
Significa reconocer una historia con sus grandezas y sus errores, con sus victorias y sus derrotas, con hombres que honraron la política y con decisiones que la historia ha juzgado con severidad.
Un partido que ha sobrevivido 139 años tiene la obligación de mirar hacia adelante.
Si Bernardino Caballero pudiera contemplar hoy aquella pequeña organización nacida en su casa en 1887 y verla convertida en una de las fuerzas políticas más importantes y longevas de América, probablemente comprendería que aquella semilla sobrevivió mucho más allá de la generación que la plantó.
FELICIDADES, PARTIDO COLORADO




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