CM PRESS
24/08/2026Actualidad en Paraguay
☀️ 24°Asunción ahora
ÚLTIMO
MOMENTO
Noticias actualizadas, análisis crítico, economía, política, deportes y actualidad nacional.
Inicio Política LA OPOSICIÓN VUELVE A TROPEZAR CON LA MISMA PIEDRA RUMBO A 2028
Política

LA OPOSICIÓN VUELVE A TROPEZAR CON LA MISMA PIEDRA RUMBO A 2028

Entre el “Efrainazo 2.0”, la guerra territorial y una unidad que solo existe en los discursos La oposición paraguaya vuelve a enfrentar un dilema que ya marcó anteriores procesos electorales: disputas por el liderazgo, desconfianza entre aliados y una competencia interna que amenaza con debilitar cualquier proyecto común antes de enfrentar al oficialismo. Mientras algunos sectores reclaman renovación y otros defienden el peso de las estructuras tradicionales, el desafío sigue siendo el mismo: transformar la diversidad opositora en una alternativa electoral capaz de competir unida en 2028

📅 29/07/2026 15:20 👤 red24 👁️ 71 lecturas
LA OPOSICIÓN VUELVE A TROPEZAR CON LA MISMA PIEDRA RUMBO A 2028
La oposición paraguaya comenzó a transitar el camino hacia las elecciones presidenciales de 2028 reproduciendo, casi con precisión matemática, los mismos errores que la condujeron a sucesivas derrotas electorales: liderazgos enfrentados, disputas de egos, candidaturas anticipadas, desconfianza entre aliados y una incapacidad crónica para establecer reglas claras de competencia interna.

El enfrentamiento entre Miguel Prieto, principal referente de YoCreo, y Alcides Riveros, presidente del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), no constituye una simple controversia mediática. Es la manifestación pública de una fractura mucho más profunda: la disputa entre una estructura partidaria tradicional que reclama respeto por su peso electoral y un liderazgo emergente que pretende desplazarla argumentando mayor competitividad frente al Partido Colorado.

Prieto elevó la tensión al denunciar la supuesta preparación de un “Efrainazo 2.0”: una estrategia mediante la cual sectores liberales buscarían controlar la interna opositora, imponer nuevamente una candidatura surgida del PLRA y terminar facilitando otra victoria colorada.

La expresión remite directamente a las derrotas presidenciales de 2013, 2018 y 2023, cuando las alianzas encabezadas por Efraín Alegre no lograron desplazar a la Asociación Nacional Republicana (ANR) del poder. Para Prieto, el error no sería solamente electoral, sino estratégico: privilegiar el dominio interno de la oposición por encima de la posibilidad real de ganar una elección nacional.

Pero el señalamiento también contiene una contradicción. Prieto necesita diferenciarse de la estructura liberal para consolidarse como alternativa, aunque al mismo tiempo necesita los votos, la organización territorial, los apoderados, los fiscales y la capacidad de movilización del PLRA para competir nacionalmente.

Esa es la gran paradoja de la oposición paraguaya: sin el Partido Liberal es prácticamente imposible construir una candidatura presidencial competitiva, pero con el Partido Liberal como única fuerza dominante tampoco alcanza para derrotar al Partido Colorado.

El PLRA responde y defiende su territorio

Alcides Riveros reaccionó reivindicando el peso institucional, histórico y electoral del liberalismo. Su mensaje fue directo: el PLRA no aceptará ser utilizado como una simple plataforma logística por dirigentes externos que, al mismo tiempo, menosprecian su historia, sus símbolos y su dirigencia.

El planteamiento liberal tiene una lógica difícil de ignorar. El partido conserva una estructura nacional, presencia en prácticamente todo el territorio, autoridades municipales, comités, dirigentes de base y una masa electoral cercana al millón de votos. Ninguna otra organización opositora dispone actualmente de una maquinaria comparable.

Sin embargo, esa fortaleza organizativa tampoco garantiza competitividad presidencial. Las últimas elecciones demostraron que el liberalismo conserva un piso electoral importante, pero también exhibe un techo evidente. Puede ordenar una interna, movilizar electores y sostener candidaturas, pero no logra por sí solo atraer en cantidad suficiente al votante independiente, urbano, joven o desencantado de los partidos tradicionales.

Riveros también enfrenta resistencias dentro de su propia organización. La posibilidad de que el PLRA respalde en 2028 a una figura presidencial no liberal provoca rechazo entre dirigentes que consideran una eventual cesión de la candidatura como una rendición anticipada.

Así, mientras una parte del partido comprende que podría necesitar un candidato externo para ampliar su base electoral, otra exige que el liberalismo encabece cualquier alianza por su peso territorial. El resultado es una organización atrapada entre la necesidad de renovarse y el temor a perder el control de la oposición.

Prieto, las encuestas y el riesgo de confundir popularidad con estructura

Miguel Prieto busca instalar la idea de que la candidatura presidencial debe definirse sobre la base de las encuestas y la capacidad de atraer votos fuera del electorado tradicional. Se presenta como un dirigente con mayor conexión con sectores independientes y como una figura capaz de romper la lógica de las derrotas repetidas.

Su fortaleza política surge principalmente de Ciudad del Este, donde YoCreo construyó un fenómeno electoral propio. No obstante, trasladar una experiencia municipal o regional a una competencia presidencial exige mucho más que popularidad mediática.

Una elección nacional requiere presencia en distritos rurales, capacidad de fiscalización, cuadros políticos, operadores, recursos, alianzas departamentales y una estructura capaz de sostener una campaña en todo el país.

Prieto puede exhibir crecimiento, visibilidad y aceptación entre sectores que rechazan a los partidos tradicionales, pero todavía debe demostrar que su liderazgo puede transformarse en una organización nacional.

Además, sus ataques contra posibles aliados generan interrogantes sobre su verdadera voluntad de construir una coalición. Cuando descalifica a Kattya González afirmando que tiene un “techo” electoral, o cuando acusa al PLRA de preparar una entrega anticipada al coloradismo, fortalece su perfil confrontativo, pero debilita los puentes que necesitará para llegar a 2028 con posibilidades reales.

No se construye una mayoría nacional reduciendo públicamente el valor político de quienes deberían formar parte de esa mayoría.

Arnoldo Wiens y la apertura hacia la disidencia colorada

Otro elemento disruptivo es la disposición de Prieto a conversar con Arnoldo Wiens y sectores de la disidencia colorada. La estrategia busca demostrar que la construcción de una alternativa no depende exclusivamente del PLRA y que un frente amplio podría incorporar a colorados enfrentados al oficialismo.

Desde el punto de vista matemático, la idea resulta atractiva. Una alianza entre la oposición tradicional, sectores independientes y una fracción significativa del electorado colorado podría alterar el equilibrio político nacional.

Pero la posibilidad enfrenta enormes obstáculos. Las identidades partidarias siguen teniendo un peso decisivo en Paraguay. Una cosa es que dirigentes colorados mantengan diferencias internas y otra muy distinta que estén dispuestos a abandonar su partido para apoyar una candidatura opositora.

La historia demuestra que, llegada la elección general, gran parte de la disidencia colorada tiende a reagruparse detrás de la Lista 1. El Partido Colorado puede disputar sus internas con enorme agresividad, pero conserva una poderosa capacidad de reunificación cuando está en juego el control del Estado.

Apostar toda una estrategia opositora a una ruptura colorada todavía inexistente sería reemplazar la planificación política por una expectativa.

La verdadera guerra se libra en 31 distritos

Mientras los dirigentes discuten en radios, redes sociales y espacios televisivos, el conflicto más importante ocurre en el territorio. El PLRA y YoCreo compiten directamente en más de 31 distritos, incluyendo ciudades estratégicas donde ambas organizaciones buscan imponer candidaturas propias.

Ciudad del Este representa el principal bastión de Prieto. Presidente Franco constituye una plaza históricamente liberal. Villa Elisa, Minga Guazú y Ñemby también forman parte de una disputa que amenaza con presentar candidaturas opositoras divididas frente al Partido Colorado.

Este punto es central porque las elecciones municipales funcionan como una prueba anticipada de la capacidad de coordinación opositora. Si el PLRA y YoCreo no consiguen establecer mecanismos de consenso en distritos concretos, difícilmente podrán construir una candidatura presidencial unificada.

La división municipal no es un problema secundario. Cada candidatura duplicada significa recursos divididos, dirigentes enfrentados, fiscales compitiendo entre sí y electores opositores obligados a escoger entre dos opciones mientras el Partido Colorado conserva una estructura cohesionada.

La fragmentación local puede convertirse en una fábrica de victorias coloradas.

Una oposición que negocia mediante amenazas

La oposición sigue sin resolver su principal debilidad institucional: la ausencia de un mecanismo creíble para elegir candidaturas y distribuir espacios de poder.

No existe todavía una interna abierta acordada, una concertación renovada, un sistema de encuestas aceptado por todas las partes ni una mesa política con autoridad suficiente para resolver los conflictos.

Por eso, las negociaciones se realizan mediante entrevistas, acusaciones públicas, operaciones mediáticas y amenazas de candidaturas paralelas.

Cada dirigente intenta mejorar su posición debilitando al otro. Cada sector busca imponer condiciones antes de acordar las reglas. Cada precandidato considera que la unidad solo será válida si se organiza alrededor de su liderazgo.

Ese comportamiento no representa pluralismo democrático. Es canibalismo político.

La oposición no está discutiendo todavía un programa económico, una política de seguridad, una reforma institucional, una propuesta de salud pública, un modelo educativo o una estrategia contra la corrupción. Está discutiendo quién encabezará la chapa, quién controlará las candidaturas municipales y quién tendrá derecho a vetar a los demás.

Mientras tanto, el Partido Colorado observa.

El Partido Colorado no necesita una oposición inexistente, solamente una oposición dividida

La ANR no requiere necesariamente llegar a 2028 en su mejor momento histórico. Le basta con enfrentar a una oposición fragmentada.

El oficialismo cuenta con estructura nacional, recursos, disciplina electoral, experiencia de movilización e identidad partidaria. La oposición, en cambio, suele llegar a las elecciones generales después de agotar sus energías en disputas internas.

Ese patrón ya se repitió demasiadas veces. Los dirigentes opositores firman acuerdos de unidad, se fotografían juntos, prometen priorizar el país y, poco tiempo después, comienzan a acusarse mutuamente de traición.

La ciudadanía ya conoce el guion.

Primero aparece la promesa de una gran concertación nacional. Después comienzan los vetos personales. Luego llegan las discusiones por la chapa presidencial. Más tarde surgen candidaturas paralelas y acusaciones de fraude interno. Finalmente, cuando la derrota parece inevitable, todos responsabilizan al otro.

La película es conocida, repetida y agotadora.

La pregunta que la oposición evita responder

¿Realmente quieren ganar la Presidencia de la República en 2028 o solamente quieren controlar la oposición?

Esa es la pregunta que Miguel Prieto, Alcides Riveros, Kattya González, los senadores liberales, los intendentes, los movimientos independientes y todos los aspirantes presidenciales deben responder.

Porque ganar una interna opositora no equivale a ganar una elección nacional. Controlar el PLRA no significa conquistar el Poder Ejecutivo. Encabezar las encuestas dos años antes de las elecciones tampoco garantiza estructura, gobernabilidad ni victoria.

La oposición parece obsesionada con determinar quién será el jefe de una alianza que todavía no existe.

Prieto reclama encabezar la candidatura porque se considera el dirigente con mayor proyección. El PLRA exige respeto porque conserva la mayor estructura opositora. Otros sectores reclaman espacio por su representación parlamentaria o mediática.

Todos tienen argumentos. Ninguno parece dispuesto a ceder.

Y una coalición donde nadie acepta renunciar a una parte de sus aspiraciones no es una coalición: es una suma temporal de proyectos personales.

Una advertencia rumbo a 2028

A dos años de las principales definiciones electorales, la oposición paraguaya todavía tiene tiempo para corregir el rumbo, pero no puede continuar actuando como si la unidad fuera simplemente una fotografía o una declaración de prensa.

Necesita reglas, un cronograma, una mesa de conducción, mecanismos transparentes de selección, acuerdos territoriales y un programa mínimo de gobierno.

También necesita comprender que ningún actor puede imponerse por sí solo.

El PLRA debe aceptar que su estructura es indispensable, pero insuficiente. Prieto debe comprender que su popularidad y su narrativa renovadora no reemplazan la organización territorial. Las figuras emergentes deben abandonar los vetos personales. Los partidos tradicionales deben renunciar a la pretensión de controlar todos los espacios.

La unidad no significa que todos se quieran. Significa que todos comprendan que separados perderán.

La conclusión es incómoda, pero inevitable

Una oposición dividida no llegará a la Presidencia de la República en 2028.

No importa cuántas encuestas presente cada precandidato, cuántos discursos pronuncie, cuántos actos organice o cuántos seguidores acumule en redes sociales. Si el PLRA, YoCreo, los sectores independientes y las demás fuerzas opositoras compiten entre sí, el resultado será nuevamente favorable al Partido Colorado.

Ya ocurrió antes.

La oposición se fragmentó, se desgastó en peleas internas, convirtió a sus aliados en enemigos y llegó debilitada a la elección general. Después explicó la derrota como consecuencia de la maquinaria colorada, del dinero, de la estructura o de la falta de oportunidades.

Pero ninguna maquinaria oficialista es tan efectiva como una oposición empeñada en destruirse desde adentro.

La ciudadanía está cansada de observar la misma película: dirigentes que hablan de unidad mientras preparan la próxima ruptura; candidatos que prometen renovación, pero repiten los mismos métodos; partidos que aseguran querer el cambio, aunque priorizan sus cuotas de poder.

Si la oposición no aprende de sus derrotas, volverá a protagonizar otra campaña ruidosa, conflictiva y estéril.

Y en 2028, cuando vuelvan a preguntarse por qué no llegaron al Palacio de López, la respuesta será la misma de siempre: no perdieron solamente frente al Partido Colorado.

Perdieron, una vez más, contra ellos mismos.

Reacciones

👍 0 👎 0

Ingresa para reaccionar o comentar.

Comentarios

Sé el primero en comentar.