NARCISO CONQUISTA SAN SEBASTIÁN Y MARCA UN NUEVO HITO PARA EL CINE PARAGUAYO
El cine paraguayo vuelve a proyectarse en uno de los grandes escenarios internacionales con “Narciso”, la película de Marcelo Martinessi que tuvo una destacada presentación en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Con una sala colmada y prolongados aplausos, la producción reunió a figuras como Margarita Irún, Manuel Cuenca, Diro Romero y Florencia Boccia. La obra, ambientada en el Paraguay de 1959 y basada en la novela de Guido Rodríguez Alcalá, llega al festival tras haber obtenido el Premio FIPRESCI de la Crítica Internacional en la Berlinale 2026.
La alfombra roja del Festival Internacional de Cine de San Sebastián ha sido, una vez más, testigo del imparable ascenso del séptimo arte nacional. En su edición de 2026, las luces y los flashes europeos se rindieron ante Narciso, una obra que no solo deslumbra por su impecable factura técnica, sino que se erige como un plano secuencia visceral desde las entrañas de nuestra historia.
Los reportes y las imágenes de la gala hablan por sí solos: una sala completamente llena que, al encenderse las luces, estalló en prolongados aplausos, consagrando un rotundo reconocimiento al talento paraguayo.
Ver desfilar a figuras consagradas como Margarita Irún y Manuel Cuenca, junto al protagonista Diro Romero y a talentos emergentes como una radiante Florencia Boccia, bajo la guía del brillante director Marcelo Martinessi, es la confirmación visual de que nuestro cine ya no solo pide permiso, sino que pisa fuerte y en foco dentro de las grandes ligas del mundo.
EL ECO DEL SILENCIO: UNA TRAMA QUE RESPIRA HISTORIA
Narciso nos sumerge en las aguas turbias y asfixiantes del Paraguay de 1959, en pleno apogeo de la dictadura de Alfredo Stroessner. Basada en la aclamada novela homónima de Guido Rodríguez Alcalá, la película se atreve a explorar un drama LGBT en una época donde la diferencia era castigada con la oscuridad.
La narrativa sigue a Narciso, un joven enigmático, magnético y desbordante de carisma que regresa de Buenos Aires con la rebeldía del rock and roll inyectada en las venas.
Rápidamente se convierte en una estrella de radio, transformándose en un símbolo de libertad y deseo para hombres y mujeres de la alta sociedad asuncena. Sin embargo, el fulgor se apaga abruptamente cuando aparece sin vida tras su última presentación.
A partir de allí, Martinessi teje un magistral thriller de misterio que trasciende la simple pregunta de “¿quién lo mató?”, para radiografiar a una sociedad paralizada por el miedo, donde el silencio era la única ley imperante en los círculos del arte y la música.
UN ELENCO QUE AMALGAMA LEYENDA Y NUEVA SANGRE
Como analista, es un deleite absoluto observar la madurez actoral que presenta esta cinta, donde el casting es un triunfo en sí mismo y cada escena es una clase magistral.
El peso escénico está respaldado por la maestría de leyendas consagradas como la inmensa Margarita Irún en el papel de Goya, el incombustible Manuel Cuenca como Lulu y Arturo Fleitas dando vida a Drácula.
En un nivel protagónico, Diro Romero asume el monumental desafío de encarnar al magnético Narciso, entregando una interpretación que seguramente marcará un antes y un después en su carrera. Y, complementando este espectro, brillan talentos emergentes como Florencia Boccia, quien reafirma su proyección cosechando merecidos elogios tras su rutilante aparición en el festival.
La inclusión de talentos internacionales de la talla del argentino Nahuel Pérez Biscayart (como el Sr. Wesson) y la actriz española Mona Martínez (Nenucha) enriquece una pantalla que desborda tensión dramática.
Es precisamente esta perfecta química y sinergia entre los talentos consagrados y las jóvenes promesas lo que inyecta una vitalidad arrolladora a la obra y redefine nuestra industria.
UNA HAZAÑA DE PRODUCCIÓN Y UN ECO MUNDIAL
Lo que Martinessi ha logrado con Narciso trasciende la silla del director. Asumiendo los roles de escritor, productor y editor, el cineasta orquestó una ambiciosa coproducción que une a Paraguay con Brasil, Portugal, Alemania, España, Francia y Uruguay.
Esta musculatura productiva se tradujo en un éxito inmediato desde su estreno mundial en febrero de 2026, en la sección Panorama de la prestigiosa Berlinale.
Allí, Narciso no solo compitió, sino que triunfó llevándose el codiciado Premio FIPRESCI de la Crítica Internacional a la Mejor Película de su sección, además de sumar una valiosa nominación al Premio Teddy.
En palabras del propio Martinessi, la película nace de la necesidad de explorar esa larga historia de autoritarismos que nos obligó al mutismo. La obra consigue exactamente eso: nos hace “respirar” el miedo de una era oscura, pero lo hace iluminando la pantalla con un cine valiente, estéticamente sublime y narrativamente arrollador.
Hoy, desde CMpress y Central Stream Cultural, celebramos no solo el éxito de una película, sino la consolidación de una industria.
Narciso es la prueba irrefutable de que nuestras historias, proyectadas con nuestra voz y nuestro talento, tienen la fuerza necesaria para conmover al mundo entero.
La claqueta ha sonado y el cine paraguayo está más vivo que nunca.
Los reportes y las imágenes de la gala hablan por sí solos: una sala completamente llena que, al encenderse las luces, estalló en prolongados aplausos, consagrando un rotundo reconocimiento al talento paraguayo.
Ver desfilar a figuras consagradas como Margarita Irún y Manuel Cuenca, junto al protagonista Diro Romero y a talentos emergentes como una radiante Florencia Boccia, bajo la guía del brillante director Marcelo Martinessi, es la confirmación visual de que nuestro cine ya no solo pide permiso, sino que pisa fuerte y en foco dentro de las grandes ligas del mundo.
EL ECO DEL SILENCIO: UNA TRAMA QUE RESPIRA HISTORIA
Narciso nos sumerge en las aguas turbias y asfixiantes del Paraguay de 1959, en pleno apogeo de la dictadura de Alfredo Stroessner. Basada en la aclamada novela homónima de Guido Rodríguez Alcalá, la película se atreve a explorar un drama LGBT en una época donde la diferencia era castigada con la oscuridad.
La narrativa sigue a Narciso, un joven enigmático, magnético y desbordante de carisma que regresa de Buenos Aires con la rebeldía del rock and roll inyectada en las venas.
Rápidamente se convierte en una estrella de radio, transformándose en un símbolo de libertad y deseo para hombres y mujeres de la alta sociedad asuncena. Sin embargo, el fulgor se apaga abruptamente cuando aparece sin vida tras su última presentación.
A partir de allí, Martinessi teje un magistral thriller de misterio que trasciende la simple pregunta de “¿quién lo mató?”, para radiografiar a una sociedad paralizada por el miedo, donde el silencio era la única ley imperante en los círculos del arte y la música.
UN ELENCO QUE AMALGAMA LEYENDA Y NUEVA SANGRE
Como analista, es un deleite absoluto observar la madurez actoral que presenta esta cinta, donde el casting es un triunfo en sí mismo y cada escena es una clase magistral.
El peso escénico está respaldado por la maestría de leyendas consagradas como la inmensa Margarita Irún en el papel de Goya, el incombustible Manuel Cuenca como Lulu y Arturo Fleitas dando vida a Drácula.
En un nivel protagónico, Diro Romero asume el monumental desafío de encarnar al magnético Narciso, entregando una interpretación que seguramente marcará un antes y un después en su carrera. Y, complementando este espectro, brillan talentos emergentes como Florencia Boccia, quien reafirma su proyección cosechando merecidos elogios tras su rutilante aparición en el festival.
La inclusión de talentos internacionales de la talla del argentino Nahuel Pérez Biscayart (como el Sr. Wesson) y la actriz española Mona Martínez (Nenucha) enriquece una pantalla que desborda tensión dramática.
Es precisamente esta perfecta química y sinergia entre los talentos consagrados y las jóvenes promesas lo que inyecta una vitalidad arrolladora a la obra y redefine nuestra industria.
UNA HAZAÑA DE PRODUCCIÓN Y UN ECO MUNDIAL
Lo que Martinessi ha logrado con Narciso trasciende la silla del director. Asumiendo los roles de escritor, productor y editor, el cineasta orquestó una ambiciosa coproducción que une a Paraguay con Brasil, Portugal, Alemania, España, Francia y Uruguay.
Esta musculatura productiva se tradujo en un éxito inmediato desde su estreno mundial en febrero de 2026, en la sección Panorama de la prestigiosa Berlinale.
Allí, Narciso no solo compitió, sino que triunfó llevándose el codiciado Premio FIPRESCI de la Crítica Internacional a la Mejor Película de su sección, además de sumar una valiosa nominación al Premio Teddy.
En palabras del propio Martinessi, la película nace de la necesidad de explorar esa larga historia de autoritarismos que nos obligó al mutismo. La obra consigue exactamente eso: nos hace “respirar” el miedo de una era oscura, pero lo hace iluminando la pantalla con un cine valiente, estéticamente sublime y narrativamente arrollador.
Hoy, desde CMpress y Central Stream Cultural, celebramos no solo el éxito de una película, sino la consolidación de una industria.
Narciso es la prueba irrefutable de que nuestras historias, proyectadas con nuestra voz y nuestro talento, tienen la fuerza necesaria para conmover al mundo entero.
La claqueta ha sonado y el cine paraguayo está más vivo que nunca.




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