EL DOBLE DISCURSO DE COHENE: RECORTA PERSONAL POR FALTA DE DINERO, PERO LA MUNICIPALIDAD PONE MÁQUINAS Y FUNCIONARIOS EN EL PLAN 1.000
La administración de Denis Cohene justifica la salida de unos 60 funcionarios por la crisis financiera y anuncia una reestructuración para reducir gastos. Sin embargo, una verificación de CM PRESS constató que maquinaria municipal y personal de la comuna realizan trabajos en un tramo del Plan 1.000, mientras sigue abierta la pregunta sobre el empleo local
AUSTERIDAD PARA UNOS, RECURSOS MUNICIPALES PARA OTROS
La administración interina de Denis Cohene sostiene que recibió una Municipalidad con graves dificultades financieras y que, ante la falta de recursos, fue necesario tomar decisiones drásticas. Entre ellas, la desvinculación de aproximadamente 60 funcionarios municipales.
El argumento oficial es conocido: reducir la nómina, disminuir gastos y liberar recursos para atender las obligaciones más urgentes de la institución.
Pero una verificación realizada por CM PRESS en el barrio General Caballero introduce una pregunta que merece una respuesta concreta de la administración municipal.
El 12 de agosto, alrededor de las 10:16, nuestro equipo constató la presencia de un minicargador municipal tipo Bobcat realizando trabajos de limpieza y preparación sobre la calle Manuel Domínguez, frente al predio del Club Social y Deportivo Galicia, en un tramo incluido dentro del Plan 1.000.
La maquinaria era municipal.
El trabajo era realizado por personal de la comuna.
Y la intervención se produjo durante el horario laboral.
EL FUNCIONARIO QUE DEBERÍA ESTAR EN UNA FUNCIÓN DIRECTIVA
CM PRESS posteriormente contrastó la identidad del operador con documentación pública disponible.
Se trata de Félix Daniel Bernal Duarte, quien figura como funcionario permanente de la Municipalidad, con cargo de director, una remuneración mensual de G. 5.100.000 y horario establecido de 07:00 a 13:00.
La fotografía tomada por nuestro equipo lo muestra operando la maquinaria municipal a las 10:16.
El hecho, por sí solo, no permite afirmar que exista una irregularidad administrativa. Pero sí plantea una cuestión que la Municipalidad debe aclarar: ¿por qué un funcionario que figura con cargo de director se encontraba realizando tareas operativas con maquinaria municipal en un tramo de una obra ejecutada mediante empresas contratadas?
Y la pregunta adquiere todavía mayor relevancia cuando se la coloca junto al argumento utilizado para justificar los despidos.
¿CRISIS FINANCIERA O UNA ADMINISTRACIÓN QUE DECIDE DÓNDE UTILIZAR SUS RECURSOS?
Cohene sostiene que la situación financiera obliga a ajustar el cinturón.
La Municipalidad desvincula a unos 60 trabajadores para reducir gastos.
Se habla de deudas acumuladas, compromisos pendientes y necesidad de liberar recursos para garantizar el funcionamiento institucional.
Pero, al mismo tiempo, la comuna dispone de maquinaria, combustible y funcionarios para ejecutar trabajos materiales en un proyecto que cuenta con empresas responsables de la intervención.
La contradicción no está en que una Municipalidad utilice alguna vez sus equipos para colaborar en una obra pública. La cuestión es otra: si los recursos son tan escasos como sostiene la administración, ¿cuál es el criterio utilizado para decidir qué trabajos asume directamente la comuna y cuáles corresponden a terceros?
Esa es una explicación que la ciudadanía tiene derecho a conocer.
EL 70% DEL PERSONAL A LA CALLE Y UNA NUEVA PREGUNTA
La propia administración de Cohene anunció, además, una reestructuración según la cual el 70% de los funcionarios restantes sería destinado a labores de asistencia comunitaria y trabajo de campo, mientras el 30% permanecería en tareas burocráticas y operativas dentro de las oficinas.
La medida fue presentada como parte de una nueva forma de administrar los recursos humanos y acercar la Municipalidad a los barrios.
Entonces aparece otro elemento que merece ser confrontado con los hechos.
Si la Municipalidad cuenta con personal operativo suficiente para destinar al trabajo de campo, y si además dispone de maquinaria municipal para realizar tareas en distintos puntos de la ciudad, ¿por qué fue necesario desvincular a unos 60 trabajadores alegando precisamente la necesidad de reducir gastos?
La pregunta no significa desconocer la situación financiera de la institución.
Significa exigir coherencia en la administración de los recursos públicos.
¿Y QUÉ PASA CON LOS TRABAJADORES OVETENSES?
Existe además un problema que va más allá del enfrentamiento entre funcionarios, salarios y presupuesto municipal.
El Plan 1.000 fue concebido como una inversión que debe generar obras, pero también movimiento económico en los territorios donde se ejecutan los proyectos.
Si existen empresas contratadas para realizar determinados trabajos y si se contempla la participación de empresas y trabajadores locales, la Municipalidad debería asumir un papel de fiscalización para garantizar que esas oportunidades lleguen a los ovetenses.
No debería terminar sustituyendo esas oportunidades con sus propios recursos.
Una cuadrilla municipal haciendo una tarea significa maquinaria municipal trabajando, combustible municipal consumido y funcionarios municipales ocupados.
Y cuando esos mismos recursos son presentados como escasos para justificar despidos, la contradicción se vuelve todavía más evidente.
LA MUNICIPALIDAD DEBERÍA CONTROLAR, NO ABSORBER EL TRABAJO
La función de una administración municipal no debería limitarse a poner maquinaria y funcionarios donde exista una obra.
También debe preguntarse cuánto beneficio económico deja esa inversión en Coronel Oviedo.
Un contrato puede significar empleo para maquinistas, obreros, transportistas, proveedores, pequeños empresarios y otros trabajadores de la ciudad.
Por eso, si una empresa contratada tiene la responsabilidad de ejecutar una determinada tarea, la Municipalidad debería fiscalizar que cumpla con sus obligaciones y que la mano de obra local tenga participación.
La pregunta es sencilla:
¿La Municipalidad está controlando que el Plan 1.000 genere empleo para los ovetenses o está terminando haciendo con recursos propios tareas que podrían generar esos puestos de trabajo?
DOS DISCURSOS QUE AHORA DEBEN ENCONTRARSE
Por un lado, la administración de Denis Cohene sostiene que la Municipalidad necesita reducir gastos porque atraviesa una situación financiera delicada.
Por otro, CM PRESS constató la utilización de maquinaria y personal municipal en trabajos vinculados a un tramo del Plan 1.000.
Por un lado, se anuncian despidos para aliviar la carga presupuestaria.
Por otro, se dispone que el 70% de los funcionarios restantes realice trabajos de campo.
Por un lado, se habla de priorizar los recursos municipales.
Por otro, esos recursos son utilizados materialmente en una obra donde existen empresas encargadas de los trabajos.
Aquí no se trata de sacar conclusiones anticipadas.
Se trata de pedir explicaciones.
¿Cuánto cuesta a la Municipalidad realizar estos trabajos?
¿Quién autorizó la utilización de la maquinaria municipal?
¿Existe un convenio con el MOPC, GEDES o la empresa responsable del tramo?
¿Qué obligaciones tiene la empresa respecto de la limpieza y preparación de la vía?
¿Por qué un funcionario con cargo de director estaba operando maquinaria durante su horario laboral?
Y, sobre todo:
Si la Municipalidad está en una situación financiera tan delicada que obliga a despedir a 60 trabajadores, ¿cuál es la razón para destinar maquinaria, combustible y funcionarios municipales a tareas que podrían ser ejecutadas por empresas y trabajadores locales?
CM PRESS no plantea estas preguntas desde una denuncia de escritorio.
Nuestro equipo estuvo en el lugar, verificó la situación, tomó las fotografías y posteriormente contrastó la identidad del funcionario con documentación pública.
Ahora corresponde a la administración municipal explicar el criterio utilizado.
Porque cuando se habla de austeridad, cada guaraní cuenta.
Y cuando se habla de desarrollo, cada puesto de trabajo también cuenta.
La ciudadanía tiene derecho a saber si el ajuste realmente responde a una crisis financiera o si, además, existe una nueva manera de distribuir y utilizar los recursos de la Municipalidad de Coronel Oviedo.
La administración interina de Denis Cohene sostiene que recibió una Municipalidad con graves dificultades financieras y que, ante la falta de recursos, fue necesario tomar decisiones drásticas. Entre ellas, la desvinculación de aproximadamente 60 funcionarios municipales.
El argumento oficial es conocido: reducir la nómina, disminuir gastos y liberar recursos para atender las obligaciones más urgentes de la institución.
Pero una verificación realizada por CM PRESS en el barrio General Caballero introduce una pregunta que merece una respuesta concreta de la administración municipal.
El 12 de agosto, alrededor de las 10:16, nuestro equipo constató la presencia de un minicargador municipal tipo Bobcat realizando trabajos de limpieza y preparación sobre la calle Manuel Domínguez, frente al predio del Club Social y Deportivo Galicia, en un tramo incluido dentro del Plan 1.000.
La maquinaria era municipal.
El trabajo era realizado por personal de la comuna.
Y la intervención se produjo durante el horario laboral.
EL FUNCIONARIO QUE DEBERÍA ESTAR EN UNA FUNCIÓN DIRECTIVA
CM PRESS posteriormente contrastó la identidad del operador con documentación pública disponible.
Se trata de Félix Daniel Bernal Duarte, quien figura como funcionario permanente de la Municipalidad, con cargo de director, una remuneración mensual de G. 5.100.000 y horario establecido de 07:00 a 13:00.
La fotografía tomada por nuestro equipo lo muestra operando la maquinaria municipal a las 10:16.
El hecho, por sí solo, no permite afirmar que exista una irregularidad administrativa. Pero sí plantea una cuestión que la Municipalidad debe aclarar: ¿por qué un funcionario que figura con cargo de director se encontraba realizando tareas operativas con maquinaria municipal en un tramo de una obra ejecutada mediante empresas contratadas?
Y la pregunta adquiere todavía mayor relevancia cuando se la coloca junto al argumento utilizado para justificar los despidos.
¿CRISIS FINANCIERA O UNA ADMINISTRACIÓN QUE DECIDE DÓNDE UTILIZAR SUS RECURSOS?
Cohene sostiene que la situación financiera obliga a ajustar el cinturón.
La Municipalidad desvincula a unos 60 trabajadores para reducir gastos.
Se habla de deudas acumuladas, compromisos pendientes y necesidad de liberar recursos para garantizar el funcionamiento institucional.
Pero, al mismo tiempo, la comuna dispone de maquinaria, combustible y funcionarios para ejecutar trabajos materiales en un proyecto que cuenta con empresas responsables de la intervención.
La contradicción no está en que una Municipalidad utilice alguna vez sus equipos para colaborar en una obra pública. La cuestión es otra: si los recursos son tan escasos como sostiene la administración, ¿cuál es el criterio utilizado para decidir qué trabajos asume directamente la comuna y cuáles corresponden a terceros?
Esa es una explicación que la ciudadanía tiene derecho a conocer.
EL 70% DEL PERSONAL A LA CALLE Y UNA NUEVA PREGUNTA
La propia administración de Cohene anunció, además, una reestructuración según la cual el 70% de los funcionarios restantes sería destinado a labores de asistencia comunitaria y trabajo de campo, mientras el 30% permanecería en tareas burocráticas y operativas dentro de las oficinas.
La medida fue presentada como parte de una nueva forma de administrar los recursos humanos y acercar la Municipalidad a los barrios.
Entonces aparece otro elemento que merece ser confrontado con los hechos.
Si la Municipalidad cuenta con personal operativo suficiente para destinar al trabajo de campo, y si además dispone de maquinaria municipal para realizar tareas en distintos puntos de la ciudad, ¿por qué fue necesario desvincular a unos 60 trabajadores alegando precisamente la necesidad de reducir gastos?
La pregunta no significa desconocer la situación financiera de la institución.
Significa exigir coherencia en la administración de los recursos públicos.
¿Y QUÉ PASA CON LOS TRABAJADORES OVETENSES?
Existe además un problema que va más allá del enfrentamiento entre funcionarios, salarios y presupuesto municipal.
El Plan 1.000 fue concebido como una inversión que debe generar obras, pero también movimiento económico en los territorios donde se ejecutan los proyectos.
Si existen empresas contratadas para realizar determinados trabajos y si se contempla la participación de empresas y trabajadores locales, la Municipalidad debería asumir un papel de fiscalización para garantizar que esas oportunidades lleguen a los ovetenses.
No debería terminar sustituyendo esas oportunidades con sus propios recursos.
Una cuadrilla municipal haciendo una tarea significa maquinaria municipal trabajando, combustible municipal consumido y funcionarios municipales ocupados.
Y cuando esos mismos recursos son presentados como escasos para justificar despidos, la contradicción se vuelve todavía más evidente.
LA MUNICIPALIDAD DEBERÍA CONTROLAR, NO ABSORBER EL TRABAJO
La función de una administración municipal no debería limitarse a poner maquinaria y funcionarios donde exista una obra.
También debe preguntarse cuánto beneficio económico deja esa inversión en Coronel Oviedo.
Un contrato puede significar empleo para maquinistas, obreros, transportistas, proveedores, pequeños empresarios y otros trabajadores de la ciudad.
Por eso, si una empresa contratada tiene la responsabilidad de ejecutar una determinada tarea, la Municipalidad debería fiscalizar que cumpla con sus obligaciones y que la mano de obra local tenga participación.
La pregunta es sencilla:
¿La Municipalidad está controlando que el Plan 1.000 genere empleo para los ovetenses o está terminando haciendo con recursos propios tareas que podrían generar esos puestos de trabajo?
DOS DISCURSOS QUE AHORA DEBEN ENCONTRARSE
Por un lado, la administración de Denis Cohene sostiene que la Municipalidad necesita reducir gastos porque atraviesa una situación financiera delicada.
Por otro, CM PRESS constató la utilización de maquinaria y personal municipal en trabajos vinculados a un tramo del Plan 1.000.
Por un lado, se anuncian despidos para aliviar la carga presupuestaria.
Por otro, se dispone que el 70% de los funcionarios restantes realice trabajos de campo.
Por un lado, se habla de priorizar los recursos municipales.
Por otro, esos recursos son utilizados materialmente en una obra donde existen empresas encargadas de los trabajos.
Aquí no se trata de sacar conclusiones anticipadas.
Se trata de pedir explicaciones.
¿Cuánto cuesta a la Municipalidad realizar estos trabajos?
¿Quién autorizó la utilización de la maquinaria municipal?
¿Existe un convenio con el MOPC, GEDES o la empresa responsable del tramo?
¿Qué obligaciones tiene la empresa respecto de la limpieza y preparación de la vía?
¿Por qué un funcionario con cargo de director estaba operando maquinaria durante su horario laboral?
Y, sobre todo:
Si la Municipalidad está en una situación financiera tan delicada que obliga a despedir a 60 trabajadores, ¿cuál es la razón para destinar maquinaria, combustible y funcionarios municipales a tareas que podrían ser ejecutadas por empresas y trabajadores locales?
CM PRESS no plantea estas preguntas desde una denuncia de escritorio.
Nuestro equipo estuvo en el lugar, verificó la situación, tomó las fotografías y posteriormente contrastó la identidad del funcionario con documentación pública.
Ahora corresponde a la administración municipal explicar el criterio utilizado.
Porque cuando se habla de austeridad, cada guaraní cuenta.
Y cuando se habla de desarrollo, cada puesto de trabajo también cuenta.
La ciudadanía tiene derecho a saber si el ajuste realmente responde a una crisis financiera o si, además, existe una nueva manera de distribuir y utilizar los recursos de la Municipalidad de Coronel Oviedo.




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