𝗘𝗹 𝗱𝗶𝗽𝘂𝘁𝗮𝗱𝗼 𝗘́𝗱𝗴𝗮𝗿 𝗢𝗹𝗺𝗲𝗱𝗼 𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗹𝗮 𝗙𝗔𝗢: ¿𝗣𝗼𝗿 𝗾𝘂𝗲́ 𝗹𝗮 𝘀𝗮𝗹𝘂𝗱 𝗱𝗲𝗹 𝗰𝗮𝗺𝗽𝗼, 𝗹𝗼𝘀 𝗮𝗻𝗶𝗺𝗮𝗹𝗲𝘀 𝘆 𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 𝗱𝗲𝗯𝗲 𝘁𝗿𝗮𝘁𝗮𝗿𝘀𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘂𝗻𝗮 𝘀𝗼𝗹𝗮 𝗲𝗻 𝗣𝗮𝗿𝗮𝗴𝘂𝗮𝘆?
El diputado Édgar Olmedo representó a Paraguay en la Conferencia Mundial de la FAO, en Roma, donde planteó la necesidad de avanzar hacia el concepto de “Una Sola Salud”, integrando agricultura, salud humana, sanidad animal y medio ambiente. El legislador señaló que el desafío ahora pasa por trasladar este debate al Congreso Nacional mediante leyes y políticas públicas coordinadas, sin dejar atrás a pequeños productores, comunidades rurales, pueblos indígenas, mujeres y jóvenes. El objetivo es proteger la producción, la salud y los recursos naturales del país.
Esta semana, la voz de Paraguay se hizo escuchar en uno de los debates mundiales más importantes del momento. El diputado Édgar Olmedo viajó a Roma, Italia, para representar a nuestro país en la Conferencia Mundial de la FAO, un encuentro dedicado a un concepto que está cambiando las reglas del juego: “Una Sola Salud” en nuestros sistemas de producción de alimentos.
Durante su participación, el legislador paraguayo puso sobre la mesa un gran desafío para el Congreso Nacional: la urgencia de crear leyes y políticas públicas que dejen de trabajar por separado y comiencen a unir la agricultura, la salud y el cuidado del medio ambiente. Además, hizo un llamado especial para que estas nuevas medidas no dejen atrás a los sectores más vulnerables, incluyendo a las comunidades rurales, los pueblos indígenas, las mujeres y los jóvenes.
𝗤𝘂𝗲́ 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 “𝗨𝗻𝗮 𝗦𝗼𝗹𝗮 𝗦𝗮𝗹𝘂𝗱” 𝘆 𝗽𝗼𝗿 𝗾𝘂𝗲́ 𝗻𝗼𝘀 𝗶𝗺𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮?
Para entender este concepto, no hace falta usar palabras complicadas. La propia FAO lo explica de forma muy clara: la salud de los suelos, del agua, de las plantas, de los animales y de los seres humanos está conectada de manera profunda. Es decir, si contaminamos el agua o arruinamos el suelo, nuestras plantas y animales se enferman y, al final, nosotros también nos enfermamos al consumir esos alimentos o vivir en ese entorno.
Para un país como Paraguay, que vive y respira gracias a la agricultura y la ganadería, esto no es solo un tema de ecologistas; es una cuestión de supervivencia económica y sanitaria. Tradicionalmente, nuestro Estado trabaja en “cajas separadas”: el Ministerio de Agricultura por un lado, el de Salud por otro y el del Ambiente por su cuenta. El análisis de esta cumbre nos deja una lección clara: hoy es imposible planificar el crecimiento del campo sin pensar al mismo tiempo en cuidar nuestros recursos naturales y proteger la salud de la población.
𝗤𝘂𝗲́ 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼𝘀 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗿𝗶́𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝗮𝗿 𝗱𝗲𝘀𝗽𝘂𝗲́𝘀 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮?
Para que este viaje oficial no quede solo en un discurso y unas buenas fotos en Italia, el ciudadano paraguayo debe esperar resultados concretos en tres áreas:
1. Leyes en equipo: El éxito de esta misión se medirá si vemos en el Congreso nuevos proyectos de ley que obliguen a las instituciones, como el MAG, el MADES y el Ministerio de Salud, a trabajar juntas en la prevención de enfermedades y el cuidado del campo.
2. Cuidar nuestros mercados internacionales: Los países que nos compran carne y granos, como los de Europa o Asia, están cada vez más exigentes. Quieren alimentos limpios y producidos sin destruir la naturaleza. Si Paraguay aplica el concepto de “Una Sola Salud” en sus leyes, estaremos protegiendo nuestras exportaciones y asegurando que sigan ingresando dólares al país.
3. Apoyo real al pequeño productor: Las palabras de inclusión pronunciadas en Roma sobre las comunidades rurales e indígenas deben convertirse en ayudas reales aquí en casa. Esto significa darles créditos accesibles, capacitación y tecnología a las familias campesinas, para que los nuevos requisitos del mundo moderno no los dejen sin trabajo y puedan seguir produciendo con calidad.
En resumen, la cumbre de la FAO nos demostró que cuidar la naturaleza ya es un requisito obligatorio para hacer buenos negocios y proteger a nuestra gente. La pelota está ahora en la cancha del Congreso Nacional: es su turno de convertir estas promesas internacionales en leyes prácticas que beneficien a todos los paraguayos.
Durante su participación, el legislador paraguayo puso sobre la mesa un gran desafío para el Congreso Nacional: la urgencia de crear leyes y políticas públicas que dejen de trabajar por separado y comiencen a unir la agricultura, la salud y el cuidado del medio ambiente. Además, hizo un llamado especial para que estas nuevas medidas no dejen atrás a los sectores más vulnerables, incluyendo a las comunidades rurales, los pueblos indígenas, las mujeres y los jóvenes.
𝗤𝘂𝗲́ 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 “𝗨𝗻𝗮 𝗦𝗼𝗹𝗮 𝗦𝗮𝗹𝘂𝗱” 𝘆 𝗽𝗼𝗿 𝗾𝘂𝗲́ 𝗻𝗼𝘀 𝗶𝗺𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮?
Para entender este concepto, no hace falta usar palabras complicadas. La propia FAO lo explica de forma muy clara: la salud de los suelos, del agua, de las plantas, de los animales y de los seres humanos está conectada de manera profunda. Es decir, si contaminamos el agua o arruinamos el suelo, nuestras plantas y animales se enferman y, al final, nosotros también nos enfermamos al consumir esos alimentos o vivir en ese entorno.
Para un país como Paraguay, que vive y respira gracias a la agricultura y la ganadería, esto no es solo un tema de ecologistas; es una cuestión de supervivencia económica y sanitaria. Tradicionalmente, nuestro Estado trabaja en “cajas separadas”: el Ministerio de Agricultura por un lado, el de Salud por otro y el del Ambiente por su cuenta. El análisis de esta cumbre nos deja una lección clara: hoy es imposible planificar el crecimiento del campo sin pensar al mismo tiempo en cuidar nuestros recursos naturales y proteger la salud de la población.
𝗤𝘂𝗲́ 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼𝘀 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗿𝗶́𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝗮𝗿 𝗱𝗲𝘀𝗽𝘂𝗲́𝘀 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮?
Para que este viaje oficial no quede solo en un discurso y unas buenas fotos en Italia, el ciudadano paraguayo debe esperar resultados concretos en tres áreas:
1. Leyes en equipo: El éxito de esta misión se medirá si vemos en el Congreso nuevos proyectos de ley que obliguen a las instituciones, como el MAG, el MADES y el Ministerio de Salud, a trabajar juntas en la prevención de enfermedades y el cuidado del campo.
2. Cuidar nuestros mercados internacionales: Los países que nos compran carne y granos, como los de Europa o Asia, están cada vez más exigentes. Quieren alimentos limpios y producidos sin destruir la naturaleza. Si Paraguay aplica el concepto de “Una Sola Salud” en sus leyes, estaremos protegiendo nuestras exportaciones y asegurando que sigan ingresando dólares al país.
3. Apoyo real al pequeño productor: Las palabras de inclusión pronunciadas en Roma sobre las comunidades rurales e indígenas deben convertirse en ayudas reales aquí en casa. Esto significa darles créditos accesibles, capacitación y tecnología a las familias campesinas, para que los nuevos requisitos del mundo moderno no los dejen sin trabajo y puedan seguir produciendo con calidad.
En resumen, la cumbre de la FAO nos demostró que cuidar la naturaleza ya es un requisito obligatorio para hacer buenos negocios y proteger a nuestra gente. La pelota está ahora en la cancha del Congreso Nacional: es su turno de convertir estas promesas internacionales en leyes prácticas que beneficien a todos los paraguayos.




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